Aurélie Clemente-Ruiz es historiadora del arte formada por la École du Louvre, con especialización en el mundo islámico (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)

Museología
Los museos deben actuar como espacios de reconstrucción del vínculo social, defiende directora del Museo del Hombre, de París
16-04-2026
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En la 1ª Conferencia FAPESP 2026, “Por un Museo Comprometido”, Aurélie Clemente-Ruiz sostuvo que estas instituciones culturales necesitan ir más allá de la conservación y asumir un papel activo en los debates contemporáneos

Museología
Los museos deben actuar como espacios de reconstrucción del vínculo social, defiende directora del Museo del Hombre, de París

En la 1ª Conferencia FAPESP 2026, “Por un Museo Comprometido”, Aurélie Clemente-Ruiz sostuvo que estas instituciones culturales necesitan ir más allá de la conservación y asumir un papel activo en los debates contemporáneos

16-04-2026
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Aurélie Clemente-Ruiz es historiadora del arte formada por la École du Louvre, con especialización en el mundo islámico (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)

 

Por José Tadeu Arantes  |  Agência FAPESP – En un mundo marcado por la fragmentación de los lazos sociales, la polarización política y geopolítica y la circulación acelerada de información, muchas veces falsa, los museos están llamados a asumir una nueva función: actuar como espacios de diálogo, reflexión y reconstrucción del tejido social.

Este fue el principal mensaje de la historiadora del arte Aurélie Clemente-Ruiz, directora del Musée de l’Homme, en París, durante la apertura del ciclo Conferencias FAPESP 2026, el 27 de marzo.

Según la directora, el museo ya no puede limitarse a conservar, exhibir y transmitir conocimiento. Debe involucrarse en la vida de la sociedad, participar en los debates que la atraviesan y contribuir a crear espacios de diálogo.

Clemente-Ruiz destacó el proceso de transformación profunda que viven estas instituciones, que hoy deben responder a desafíos contemporáneos como las desigualdades sociales, las cuestiones identitarias, la crisis ambiental y la erosión de la confianza en las fuentes tradicionales de información.

Y recordó que el museo sigue siendo un lugar de confianza. En un momento en que la palabra de los políticos e incluso de los medios de comunicación es cuestionada, la palabra del museo aún tiene peso. “Esto nos impone una enorme responsabilidad”, afirmó.

Del “templo de las musas” al espacio social

Clemente-Ruiz inició su conferencia con un panorama histórico de la institución museal, a partir de su origen en la Antigüedad. “El museo proviene del Mouseion, el templo de las musas. Desde el inicio, incorporó, por lo tanto, una dimensión casi sagrada, vinculada a la preservación del conocimiento para las generaciones futuras”, señaló.

“En la historia de Francia ocurrió una ruptura muy fuerte, que fue la Revolución Francesa. En ese momento surgió un debate central: era necesario destruir el pasado, hacer tabla rasa, olvidar la monarquía. Cortamos las cabezas; pero ¿deberíamos también destruir el patrimonio?”, preguntó.

Clemente-Ruiz recordó que el abad Henri Grégoire (1750-1831), miembro de la Asamblea Nacional y defensor de la abolición de los privilegios, desempeñó un papel decisivo en la salvaguarda de ese patrimonio histórico y artístico, al sostener que no pertenecía a la monarquía, sino a la nación, y que debía preservarse como instrumento de educación cívica y de comprensión de la historia. Esta postura terminó imponiéndose y se materializó, en 1793, en la creación del Museo del Louvre, instalado en el antiguo palacio real y destinado al acceso de todos los ciudadanos.

“El siglo XIX fue el siglo de las colecciones en todos los sentidos, de la exploración del planeta mediante expediciones científicas, vinculadas a la expansión territorial, que trajeron una gran cantidad de material para conformar colecciones. Esta fiebre de coleccionar alimentó a los museos occidentales, en detrimento de los territorios colonizados, de donde se produjo una transferencia de patrimonio –natural, material e inmaterial– hacia Europa”, destacó.

Según la directora, el gran giro se produjo a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando el museo comenzó a concebirse como un medio y no como un fin en sí mismo: “El momento de inflexión se dio en la Mesa Redonda de Santiago, en Chile, en 1972. Este evento transformó realmente la noción museal, al situar en el centro la relación con el público y afirmar que el museo es un fenómeno social al servicio del desarrollo de las comunidades y los territorios”.

La Mesa Redonda de Santiago de Chile, organizada por el International Council of Museums (Icom) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), tuvo lugar en un contexto político muy específico, cuando el presidente chileno Salvador Allende aún estaba en el poder y el país vivía un proceso de profundas transformaciones sociales, con fuerte énfasis en la participación popular, la educación y la cultura. Todo ello sería destruido al año siguiente por el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet.

Neutralidad puesta en cuestión

Uno de los puntos centrales de la conferencia fue la crítica a la idea de neutralidad. “Existe un mito de la neutralidad del museo. Pero el museo nunca es neutral”, afirmó Clemente-Ruiz. Según ella, toda institución museal es producto de un contexto histórico y social y, por lo tanto, incorpora elecciones y perspectivas. “Un museo es concebido por personas, en un determinado momento histórico, con una determinada formación. Todos nuestros actos están orientados”, añadió.

El desafío, según la directora, es otro: “Si no podemos ser neutrales, podemos –y debemos– buscar la objetividad. Esto significa reconocer nuestros sesgos y trabajar con rigor científico”.

En este marco se inscribe la necesidad de revisar críticamente las colecciones, especialmente aquellas formadas en contextos coloniales. “Hoy vivimos un momento de deconstrucción y reconstrucción de las narrativas de los museos. Necesitamos integrar otras voces, otros discursos, otras perspectivas. Se habla mucho de descolonización. Yo prefiero hablar de deconstrucción de los sesgos. Porque no se trata solo de la colonización, es algo más amplio. Lo difícil no es dar voz a diferentes perspectivas. Lo difícil es crear una narrativa que integre esa pluralidad.”

Inmigración e islamofobia

En la interacción con el público, Clemente-Ruiz fue interrogada sobre algunos temas especialmente tensos en el mundo contemporáneo. Sobre su actuación anterior como directora del Institut du Monde Arabe y el papel que las exposiciones organizadas por la institución desempeñaron como contrapunto a la islamofobia, ella destacó la importancia de la mediación cultural en la lucha contra los prejuicios.

“Durante los ocho años en que dirigí el Departamento de Exposiciones, procuramos, en cada proyecto, combatir las ideas preconcebidas tanto sobre el mundo árabe como sobre el islam. En determinado momento, la Península Arábiga estuvo en el centro del mundo, conectando Europa, África y Asia. Buscamos, por lo tanto, ofrecer otra mirada sobre esa cultura y la historia de esos países”, resumió.

Y detalló: “Organicé un ciclo de tres grandes exposiciones para enfrentar directamente la cuestión. La primera fue sobre la religión musulmana, en torno a la peregrinación a La Meca. Dos años después, una exposición titulada ‘Cristianos de Oriente’, mostrando las comunidades cristianas de la región. Y, tras otros dos años, la exposición ‘Judíos de Oriente’, abordando también las comunidades judías. Todo esto para deconstruir la idea de que la cultura islámica estaría cerrada sobre sí misma”.

También sobre el tema de la inmigración, que hoy ocupa el centro del debate político en Francia, Clemente-Ruiz presentó ejemplos de actuación concreta: “El año pasado presentamos una exposición temporal titulada ‘Migración, una Odisea Humana’. Para abordar los flujos migratorios, partimos de datos científicos, con el fin de construir una exposición irreprochable sobre un tema que puede ser políticamente muy sensible. A partir de esos datos, pudimos construir una narrativa. Y, dentro de ella, propusimos dar la palabra a diferentes personas en situación de migración, con perfiles muy diversos. No queríamos que nosotros, como institución, habláramos en lugar de esas personas. Cualquiera que fuera la situación –migrantes en situación irregular, expatriados, estudiantes que vinieron a estudiar a Francia–, se trataba siempre de darles la palabra, para que el museo no hablara por ellos. Al mismo tiempo, nos correspondió asumir y sostener el discurso científico. Fue así, de manera muy concreta, como abordamos esta cuestión. Y es así, en general, como buscamos trabajar”.

Estas y otras intervenciones conformaron un subtema que atravesó toda la conferencia: el de la contribución que los museos pueden ofrecer para la construcción del sentido de pertenencia en sociedades cada vez más diversas.


“Vivimos un momento de deconstrucción y reconstrucción de las narrativas de los museos. Necesitamos integrar otras voces, otros discursos, otras perspectivas. Se habla mucho de descolonización. Yo prefiero hablar de deconstrucción de los sesgos. Porque no se trata solo de la colonización, es algo más amplio. Lo difícil no es dar voz a diferentes perspectivas. Lo difícil es crear una narrativa que integre esa pluralidad”, dijo Clemente-Ruiz (foto: Daniel Antônio/Agência FAPESP)

Aurélie Clemente-Ruiz es historiadora del arte formada por la École du Louvre, con especialización en el mundo islámico. Su trayectoria profesional se desarrolló principalmente en el Institut du Monde Arabe, donde se desempeñó como directora de exposiciones, responsable de proyectos de gran alcance internacional orientados al diálogo intercultural. Paralelamente, ejerció actividades académicas como profesora en instituciones como la Sorbonne Abu Dhabi y la propia École du Louvre, articulando curaduría, investigación y formación.

En 2021 ingresó al Musée de l’Homme como directora de exposiciones y, en 2022, asumió la dirección general de la institución, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo desde la creación del museo, en 1938. Su actuación se caracteriza por la defensa de una museología comprometida, en la que el museo deja de ser solo un espacio de conservación para convertirse en un agente social. Esta perspectiva está sistematizada en su libro Pour un musée engagé – Transmettre, interroger, inspirer, en el que propone que los museos actúen como espacios de diálogo, producción de sentido y formación ciudadana, capaces de enfrentar temas como la desigualdad, la diversidad cultural y la sostenibilidad.

La 1ª Conferencia FAPESP 2026, “Por un Museo Comprometido”, contó con la moderación de Renata Vieira da Motta, directora ejecutiva del Museo de la Lengua Portuguesa. Al referirse al conjunto de cuestiones relacionadas con la redefinición del papel social de los museos, Vieira da Motta destacó que esta agenda se vuelve aún más urgente ante la fragmentación de los lazos sociales, el avance de los extremismos y las transformaciones impulsadas por los medios digitales: “¿Dónde pueden actuar los museos en la reconstrucción de estos lazos? ¿Cómo pueden contribuir a la escucha y a la construcción de sentidos compartidos?”, planteó.

La mesa de apertura contó con la participación del profesor Oswaldo Baffa Filho, coordinador de las Conferencias FAPESP 2026, y de Maria Arminda do Nascimento Arruda, vicerrectora de la Universidad de São Paulo entre 2022 y 2026 e integrante del Consejo Superior de la FAPESP. Baffa presentó las conferencias previstas para el primer semestre de 2026 y compartió parte de su experiencia personal como visitante de museos.

Nascimento Arruda destacó el papel de los museos “en un mundo dominado por las plataformas digitales, las redes sociales, la desinformación y las formas virtuales de interacción”, que nos sitúan “al borde de un colapso de las referencias que estructuraron la modernidad”.

“En este contexto convulso, las instituciones dedicadas a la preservación del patrimonio material e inmaterial, así como a la producción artística en sus diversas expresiones, se ven obligadas a repensar los propios fundamentos de su existencia y a redefinir su papel en la sociedad contemporánea”, subrayó.

El evento contó también, entre el público, con la presencia del profesor Marco Antonio Zago, presidente de la FAPESP.

La 1ª Conferencia FAPESP 2026, “Por un Museo Comprometido”, puede verse íntegramente en youtu.be/hktDtjHcWAs.

 

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