La combinación entre el metabolismo alterado por la diabetes y una hospitalización prolongada genera un ciclo de pérdida de masa muscular y vulnerabilidad que dificulta el retorno a la autonomía en la vida diaria, afirma la última autora del estudio (foto: Stéf -b/Pexels)

COVID-19
La diabetes agrava las secuelas del COVID prolongado
02-07-2026
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En un estudio de la Universidad de São Paulo con 870 participantes, las personas con diabetes tardaron más tiempo en recuperarse del COVID-19 y presentaron mayores complicaciones cardíacas, así como dificultades físicas y cognitivas

COVID-19
La diabetes agrava las secuelas del COVID prolongado

En un estudio de la Universidad de São Paulo con 870 participantes, las personas con diabetes tardaron más tiempo en recuperarse del COVID-19 y presentaron mayores complicaciones cardíacas, así como dificultades físicas y cognitivas

02-07-2026
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La combinación entre el metabolismo alterado por la diabetes y una hospitalización prolongada genera un ciclo de pérdida de masa muscular y vulnerabilidad que dificulta el retorno a la autonomía en la vida diaria, afirma la última autora del estudio (foto: Stéf -b/Pexels)

 

Por Maria Fernanda Ziegler  |  Agência FAPESP – Las personas con diabetes que contrajeron COVID-19 presentan una recuperación más lenta, tienden a sufrir mayores complicaciones asociadas al COVID prolongado, tienen una peor calidad de vida y, por ello, requieren un seguimiento más estrecho y prolongado por parte de los equipos médicos. Así lo demostró un estudio de la Universidad de São Paulo realizado con 870 personas seguidas durante un período de hasta siete meses después de la hospitalización.

“La diabetes no es solo un factor de riesgo para la fase aguda del COVID-19; también demostró ser un elemento que prolonga el tiempo de recuperación y deteriora la calidad de vida a largo plazo. El estudio pone de manifiesto la necesidad de contar con una estructura de atención sanitaria específica para la población con diabetes que fue infectada por el virus del COVID-19, evitando que estos sobrevivientes queden atrapados en un ciclo de rehospitalizaciones”, afirma Maria Elizabeth Rossi da Silva, jefa de la Unidad de Diabetes del Hospital de Clínicas (HC) de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP), en Brasil, y una de las autoras del estudio, publicado en la revista Scientific Reports.

En la investigación, las personas con diabetes tardaron más tiempo en recuperarse del COVID-19 y enfrentaron un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, como infarto y angina, en comparación con quienes no padecían diabetes. Además, siete meses después del alta hospitalaria, el grupo con diabetes presentó niveles más elevados de fragilidad, una mayor incidencia de caídas y una peor calidad de vida, con dificultades de movilidad, incapacidad para realizar actividades cotidianas y un desempeño inferior en los ámbitos físico y cognitivo.

El trabajo, que comparó a 320 pacientes con diabetes mellitus y 550 sin la enfermedad, forma parte de un estudio más amplio, apoyado por la FAPESP, que reclutó a más de 3.000 personas hospitalizadas en el HC entre marzo y septiembre de 2020, período correspondiente a la primera fase de la pandemia en Brasil, cuando aún no había vacunas disponibles.

Los participantes fueron sometidos a una evaluación presencial exhaustiva (que incluyó examen físico y pruebas de laboratorio) aproximadamente siete meses después del alta hospitalaria.

De acuerdo con los resultados del estudio, mientras que el 94,3 % de los pacientes sin diabetes informó una recuperación completa, esa cifra descendió al 89,8 % entre quienes tenían diabetes. “Es una diferencia considerable”, señala Silva.

La investigadora explica que el sistema cardiovascular de las personas con diabetes se ve sometido a un gran estrés durante el COVID-19. “La inflamación sistémica provocada por la diabetes se suma a la toxicidad directa del virus, creando un escenario en el que el corazón se convierte en uno de los principales blancos de complicaciones graves. Y el riesgo aumenta conforme se incrementa el número de comorbilidades del paciente”, afirma.

Las consecuencias de este efecto en cascada son amplias. En el grupo con diabetes, el virus comprometió gravemente la movilidad: el 21,1 % de estos pacientes reportó caídas después del alta hospitalaria, casi el doble de lo observado en el grupo sin diabetes (11,1 %).

“Esta combinación de metabolismo alterado y un tiempo de hospitalización más prolongado, que fue mayor entre las personas con diabetes [16 días frente a 13], genera un ciclo de pérdida de masa muscular y vulnerabilidad que dificulta el retorno a la autonomía en la vida diaria”, declaró a Agência FAPESP.

Para Silva, es necesario comprender estas particularidades metabólicas, así como las dificultades socioeconómicas asociadas a la diabetes, en la atención clínica. “El estado inflamatorio crónico relacionado con la diabetes y la obesidad, sumado a la progresión acelerada del daño cardíaco y funcional, hace que este grupo sea más susceptible a sufrir complicaciones graves. Además, el virus puede afectar directamente las células del páncreas o desencadenar resistencia a la insulina, agravando el cuadro”, explica.

La investigadora también destaca que las desigualdades sociales influyen en los desenlaces de la enfermedad, como el acceso limitado a la atención médica, el estrés, la alimentación poco saludable y la falta de tiempo y de oportunidades para realizar actividad física. “Las políticas de salud deben considerar estas particularidades, ofreciendo un seguimiento específico para los pacientes con diabetes después del COVID”, afirma.

Otro hallazgo relevante fue que el 7,3 % de los participantes que no eran diabéticos desarrolló la enfermedad después de la infección por COVID-19. No obstante, para la investigadora, aunque no puede descartarse un papel directo del virus en la destrucción de las células del páncreas, es probable que la infección haya puesto en evidencia casos preexistentes o que el intenso proceso inflamatorio haya actuado como desencadenante en personas que ya tenían predisposición.

“Es necesario interpretar esta información con cautela, ya que, si bien la infección puede catalizar la aparición de la diabetes, también es posible que la propia situación de la pandemia y el aislamiento social hayan influido en factores como el estrés, la mala alimentación, el sedentarismo y la obesidad, que pueden desencadenar la enfermedad”, señala.

El estudio con los pacientes hospitalizados en el HC durante la primera fase de la pandemia continúa, y los investigadores están analizando los datos recopilados tres años después de la infección. “Es importante comprender cómo el COVID-19 afecta la diabetes a lo largo del tiempo”, concluye.

El artículo Post-COVID-19 diabetes outcomes puede leerse en: www.nature.com/articles/s41598-026-42284-7.

 

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