Un estudio contradice la sospecha de que el dengue aumenta el riesgo de microcefalia asociada al zika | AGÊNCIA FAPESP

Un estudio contradice la sospecha de que el dengue aumenta el riesgo de microcefalia asociada al zika Se compararon en una investigación datos de mujeres embarazadas de dos capitales de estados brasileños: Río de Janeiro y Manaos, con infecciones provocadas por el virus del Zika y confirmadas entre 2015 y 2016. Los factores que influyeron sobre las posibilidades de que surgieran malformaciones fueron la alta tasa de ataque del microorganismo en la zona y la contaminación durante el primer trimestre la gestación (foto: TV Brasil)

Un estudio contradice la sospecha de que el dengue aumenta el riesgo de microcefalia asociada al zika

22 de julio de 2021

Por Luciana Constantino  |  Agência FAPESP – La infección previa con dengue no incrementa el riesgo de que una mujer embarazada infectada con el virus del Zika dé a luz a un bebé con microcefalia. Esta es una de las conclusiones que surgen de una investigación en la cual se compararon datos de mujeres embarazadas de dos capitales de estados brasileños: Río de Janeiro y Manaos.

La epidemia de zika en Brasil ocurrió entre 2015 y 2016 en zonas históricamente endémicas para el dengue, y ambos virus tienen el mismo vector de transmisión: el mosquito Aedes aegypti. En ese momento, algunos estados brasileños afectados registraron un aumento de casos de microcefalia (un raro trastorno neurológico en el cual el cerebro de los bebés no se desarrolla completamente), mientras que en otras regiones no se registró el mismo incremento.

De acuerdo con el estudio realizado por investigadores brasileños, dos factores explican la mayor cantidad de registros de microcefalia en algunas áreas: el alto índice de casos de zika con relación al total de la población (la llamada tasa de ataque) y el hecho de que las madres de los bebes con ese trastorno contrajeron la enfermedad durante el primer trimestre del embarazo.

Este trabajo, apoyado por la FAPESP a través de dos proyectos (16/15021-1 y 13/21719-3), se inserta en la Red de Investigaciones sobre el Virus del Zika de São Paulo, conocida como Red Zika. Y sus resultados salieron publicados en el periódico científico Viruses, ligado al Multidisciplinary Digital Publishing Institute (MDPI), a finales del pasado mes de abril, en una edición especial sobre el zika y el embarazo.

“Las discrepancias en la cifra de registros de microcefalia entre regiones durante la epidemia de zika generaron muchos cuestionamientos. Una de las hipótesis indicaba que la exposición previa al dengue podría agravar los casos. Pero en el interior del estado de São Paulo, aun siendo una región altamente endémica para el dengue, no se detectaron muchos efectos adversos del zika. Por eso fuimos a investigar qué podría explicar esas diferencias”, afirma el virólogo Maurício Lacerda Nogueira, docente de la Facultad de Medicina de São José do Rio Preto (Famerp) y uno de los supervisores del grupo junto a la investigadora Patrícia Brasil, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

Según Lacerda Nogueira, al analizar los datos de ambas capitales de estados, la tasa de ataque quedó en el tapete. Mientras en Río de Janeiro, que registró muchos casos de microcefalia, la cantidad de personas contaminadas con el virus del Zika fue de 10 por cada 10 mil habitantes, en Manaos, donde el índice de bebés con el síndrome fue bajo, la tasa de casos se ubicó en 0,6 por cada 10 mil personas.

“La microcefalia causada por el zika constituye un fenómeno raro. Pero cuando hay muchos casos de la enfermedad en una región, dicho fenómeno se vuelve más visible. El hecho de que la mujer se contamine con el virus durante el primer trimestre de la gestación ya había sido apuntado como relevante y ahora lo hemos comprobado”, explica el virólogo.

La metodología

Para realizar este estudio, el grupo investigó las diferencias en los resultados adversos del embarazo y en los bebés en ambas cohortes (el conjunto de personas que en común tienen un evento que sucedió durante el mismo período), comprendiendo a 114 gestantes con infección provocada por el virus del Zika y confirmada mediante PCR entre septiembre de 2015 y junio de 2016. Se reclutó a las participantes en la Fundación Heitor Vieira Dourado de Medicina Tropical (FMT-HVD), un centro de referencia para enfermedades infecciosas con sede en Manaos, y en los consultorios externos de enfermedades febriles agudas de la fundación Fiocruz, en Río de Janeiro.

La exposición previa al dengue se evaluó mediante ensayos de anticuerpos neutralizantes y serologías. Se exploraron las asociaciones potenciales entre los resultados del embarazo y las tasas de ataque del zika, definidas como la cantidad de casos informados en los sistemas oficiales durante el período de estudio dividida por el tamaño total de la población de ambas ciudades.

En términos generales, 31 mujeres experimentaron resultados adversos (27 en Río y cuatro en Manaos). De ese total, hubo cuatro pérdidas de embarazos y 27 bebés nacieron con anomalías cerebrales. “Solamente las tasas de ataque de zika y de infección durante el primer trimestre del embarazo quedaron asociadas a los efectos adversos. La inmunidad preexistente al dengue no quedó asociada a los resultados [normales o anormales] en pacientes con infección provocada por el virus del Zika durante el embarazo”, sostienen los investigadores en el artículo.

Y culminan diciendo: “Los puntos fuertes de nuestro estudio incluyen una clasificación cuidadosa de los resultados infantiles, producto de evaluaciones minuciosas en el nacimiento a cargo de un equipo multidisciplinario. Asimismo, la aplicación de un ensayo altamente sensible y específico para caracterizar la inmunidad de dengue preexistente y el empleo de sueros extraídos durante la fase aguda del zika mediante RT-PCR dotan de credibilidad a nuestros resultados. Nuestras principales limitaciones son el tamaño modesto de la muestra y la selección de la muestra de conveniencia”.

Lacerda Nogueira menciona que en otro estudio que él coordinó en el año 2017, ya había quedado demostrado que pacientes infectados con el virus del zika después de haber tenido dengue no padecían una enfermedad más severa que otras personas. Ese trabajo fue el primero que apuntó ese resultado en seres humanos. En ese entonces, los estudios anteriores realizados únicamente con células y con roedores sugerían la potenciación de una infección debido a la otra (lea más en: revistapesquisa.fapesp.br/es/el-dengue-puede-atenuar-el-zika/).  

El historial

La microcefalia es el resultado de alteraciones en el proceso de formación del sistema nervioso durante el desarrollo embrionario, lo que hace que la cabeza y el cerebro de los bebés sean menores en comparación con los valores de referencia para la edad. En la mayor parte de los casos, los niños presentan atrasos y problemas de desarrollo mental, físico y motor.

Entre las causas de la microcefalia hay factores genéticos, exposición a sustancias químicas, bacterias y virus. Recientemente, se demostró que el virus del Zika, al infectar a las gestantes, puede comprometer el desarrollo fetal.

Durante la epidemia en Brasil, el zika afectó a personas de todas las edades y se lo asoció al surgimiento de un gran número de casos congénitos. En noviembre de 2015, el país declaró la situación de emergencia sanitaria a causa del aumento de casos. Acto seguido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta epidemiológica, y puso de relieve la posibilidad de desarrollo de malformaciones neurológicas congénitas asociadas a la infección de gestantes con el virus del Zika.

Ese año se registraron más de 2.400 casos de microcefalia en Brasil, distribuidos entre algo más de 540 municipios de 20 estados. Para hacerse una idea del crecimiento, el total de registros en el país entre 2010 y 2014 había sido de 781 casos.

Con relación al zika, Brasil registró alrededor de 214 mil casos probables en 2016. Al año siguiente fueron 17 mil casos, y estos cayeron a 8 mil en 2018. Entre enero y marzo de este año, el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud nacional apunta 448 registros probables de la enfermedad.

El zika se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti, y tiene síntomas parecidos a los del dengue. En la mayor parte de los contaminados provoca fiebre, dolor de cabeza, enrojecimiento de los ojos, dolores en las articulaciones y manchas en el cuerpo, que desaparecen al cabo de diez días en promedio.

Ahora, el grupo de estudios sigue analizando la interacción entre el zika y el dengue y evaluando si el zika también modula la infección provocada por el dengue. Lacerca Nogueira también participa en un grupo internacional que se aboca a la búsqueda de modelos capaces de prever epidemias de zika, dengue y fiebre amarilla (lea más aquí agencia.fapesp.br/35259/). 

Puede leerse el artículo intitulado Why Did ZIKV Perinatal Outcomes Differ in Distinct Regions of Brazil? An Exploratory Study of Two Cohorts en el siguiente enlace: www.mdpi.com/1999-4915/13/5/736/htm.
 

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