Un centro de estudios de la FAPESP en Brasil ayuda a orientar las decisiones de Stellantis | AGÊNCIA FAPESP

Un centro de estudios de la FAPESP en Brasil ayuda a orientar las decisiones de Stellantis El grupo empresarial creado a partir de la fusión de la automotriz francesa PSA con Fiat Chrysler es socio de la Fundación paulista en la constitución de un Centro de Investigaciones en Ingeniería integrado a su red científica internacional de laboratorios (foto: Daniel Antônio)

Un centro de estudios de la FAPESP en Brasil ayuda a orientar las decisiones de Stellantis

13 de enero de 2022

Por Elton Alisson  |  FAPESP Investigación para la Innovación – Más allá de que la electrificación de los automóviles está creciendo en Brasil, al ritmo de la tendencia mundial, el etanol seguirá siendo una solución barata y sostenible como combustible renovable en el país. Por eso Stellantis ha afianzado sus inversiones en investigación y desarrollo (I&D) de motores impulsados con biocombustibles, tal como lo afirma Emmanuel Hédouin, gerente de investigación e ingeniería avanzada de este que es el cuarto mayor grupo automotor mundial, producto de la fusión de la compañía francesa PSA con Fiat Chrysler, a comienzos de 2021.

“Brasil será el país en donde probablemente habrá más aplicaciones, posibilidades técnicas y soluciones para powertrain, porque el etanol perdurará. Esto justifica la continuidad del trabajo [de investigación y desarrollo] sobre el etanol”, dijo Hédouin durante la Jornada de Estudios Francia-Brasil – Cooperación Científica en el Estado de São Paulo, realizada el pasado día 10 de diciembre en el auditorio de la FAPESP.

El Centro de Investigaciones en Ingeniería (CPE) Profesor Urbano Ernesto Stumpf, lanzado en 2014 por la FAPESP en asociación con la compañía automotriz PSA, ha sido estratégico para orientar la investigación y el desarrollo en el área realizada por Stellantis, afirmó Hédouin.

“El rol del CPE consiste en ser un referente efectivo y guiar las decisiones sobre etanol en Brasil”, dijo el ejecutivo.

Dicho centro congrega a investigadores de las universidades de São Paulo (USP), de Campinas (Unicamp) y de los institutos Tecnológico de Aeronáutica (ITA) y Mauá de Tecnologia (IMT), en colaboración con los de la empresa.

Algunos de los objetivos iniciales del CPE consistieron en mejorar el conocimiento referente a la combustión con etanol y desarrollar capacidades para convertirse en un polo local de herramientas digitales y físicas destinadas al estudio del biocombustible. Entre ellas, las simulaciones unidimensionales y tridimensionales de combustión con etanol y la utilización de motores transparentes para visualizar la combustión.

“Otra capacidad del centro consiste en confirmar en bancos de pruebas con motores las orientaciones que imparten los laboratorios, que son fundamentales”, dijo Hédouin.

El centro está conectado a la red científica internacional de laboratorios del grupo, llamada StelLabs, cuyo objetivo consiste en buscar capacidades junto a las universidades y generar un flujo de intercambio de conocimientos.

Los investigadores del CPE han venido trabajado más estrictamente en colaboración con un open lab de la red con sede en Francia y especializado en estudios sobre combustibles y powertrain.

“La red de laboratorios está bastante centrada en Europa, pero se ha desarrollado en distintas zonas geográficas. Hay laboratorios en China, África y América, entre otras regiones”, afirmó Hédouin.

Algunas de las principales realizaciones del centro durante estos últimos siete años consistieron en realizar pruebas coordinadas empleando la última generación de motores desarrollados por el grupo y diseñar un método de simulación tridimensional de dinámica de fluidos (CFD, por sus siglas en inglés) con etanol.

Asimismo, los investigadores del CPE caracterizaron la combustión en motores ópticos monocilíndricos con etanol e identificaron algunos factores importantes para el surgimiento de problemas de obstrucción en los inyectores. “Los resultados han sido sumamente interesantes”, sostuvo Hédouin.

Uno de los puntos positivos del proyecto durante estos años que el ejecutivo puso de relieve fue la oportunidad de establecer asociaciones con universidades de excelencia en el estado de São Paulo, aparte del alineamiento con la estrategia y la obtención de apoyo de la empresa.

Otros factores positivos fueron la posibilidad de adaptar los objetivos principales al comienzo de cada fase del proyecto.

“Todo cambió en el mundo automotor durante estos siete años de existencia del centro, especialmente en la parte de powertrain. Por eso es muy importante el apoyo de la FAPESP que tuvimos para modificar el objetivo entre la primera y la segunda etapa del proyecto”, dijo Hédouin.

“Tuvimos la oportunidad de adaptar la configuración del centro al cambiar la coordinación, a los efectos de contar con una parte más aplicativa y también para dejar de lado algunos temas que ya se habían sido tratado en el seno del equipo de investigadores del grupo”, dijo.

En tanto, entre los puntos que deben mejorarse se encuentra la necesidad de adaptar el ritmo de investigación de las universidades al de la empresa, sostuvo Hédouin.

“Hubo una agilidad que en ocasiones no alcanzó de parte las universidades, desde nuestro punto de vista; pero, por otra parte, vimos que desde ellas hay muchas ganas de seguirle el ritmo a la industria. Ha sido una experiencia sumamente interesante”, añadió.

Responsabilidades compartidas

El centro fue el primero surgido en el ámbito del Programa FAPESP de Centros de Investigaciones en Ingeniería/Centros de Investigación Aplicada, que brinda apoyo a la creación en universidades o institutos de investigación de centros de investigación en asociación con empresas.

Aparte de este, la FAPESP mantiene también diversos CPE en colaboración con otras empresas, tales como Shell, Koppert, Equinor, GlaxoSmithKlein, Natura, Embrapa e IBM.

Una de las premisas de los CPE consiste en que la empresa participe con la FAPESP en todas las dimensiones del centro, subrayó Roberto Marcondes Cesar, coordinador del programa en la FAPESP.

“La empresa asociada ayuda a definir cuáles son los temas de investigación, la financiación y la selección de los grupos de investigadores del centro. Luego se encarga junto a nosotros del seguimiento de su funcionamiento y participa en la gobernanza y en la investigación”, afirmó.

La FAPESP ha destinado hasta ahora 237 millones de reales al financiamiento de los CPE. Si se suman las inversiones a cargo de las empresas y las universidades e institutos de investigación asociados, el monto invertido supera los 1.000 millones de reales, estimó Cesar.
 

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