La internacionalización de las universidades aumenta la calidad de la investigación en las ciencias | AGÊNCIA FAPESP

La internacionalización de las universidades aumenta la calidad de la investigación en las ciencias Los rectores de la principales instituciones de educación superior del estado de São Paulo reafirman la importancia de las colaboraciones para la consolidación del ambiente académico internacional durante una escuela de ciencia avanzada en diplomacia científica que contó con el apoyo de la FAPESP (foto: InnSciD SP)

La internacionalización de las universidades aumenta la calidad de la investigación en las ciencias

03 de octubre de 2019

Por Maria Fernanda Ziegler  |  Agencia FAPESP – Los rectores de las tres universidades estaduales paulistas incentivan proyectos de investigación científica en colaboración con universidades de otros países y en convenio con la industria y con empresas privadas. Para los directivos de la Universidad de São Paulo (USP), la Universidad de Campinas (Unicamp) y la Universidade Estadual Paulista (Unesp), el principal objetivo de la internacionalización es la consolidación del ambiente internacional académico con miras a incrementar la diversidad y la calidad de la investigación científica.

La defensa de esta política se expresó claramente durante la conferencia dictada en la São Paulo School of Advanced Science on Science Diplomacy and Innovation Diplomacy, un evento que tuvo lugar entre los días 21 y 30 de agosto pasado en la USP y que estuvo organizado por el Instituto de Relaciones Internacionales (IRI-USP) de esa universidad, con el apoyo de la FAPESP en la modalidad Escuela São Paulo de Ciencia Avanzada (ESPCA).

De acuerdo con los organizadores de la Escuela, la diplomacia científica tiene por objeto el desarrollo de una diplomacia a través de la ciencia que acerque a los países mediante intercambios y alianzas entre investigadores, universidades e institutos de investigación.

“Si bien parecen términos de moda, tanto la internacionalización como la innovación constituyen importantes herramientas para las universidades de investigación. La internacionalización asegura la mejora de la calidad. Puede notarse esto en las investigaciones realizadas en colaboración internacional, que tienden a tener un mayor impacto, como así también en los programas de posgrado en colaboración con otros países y en las carreras de grado con double degree”, dijo Vahan Agopyan, rector de la USP.

Y lo propio sucede con la innovación. “Resulta claro que es siempre bueno traducir la investigación en algo práctico. Al mismo tiempo, es un valor sumamente importante que las universidades de investigación tengan una relación de fondo con la sociedad. Es algo importante en el siglo XXI: mostrar que lo que hacemos en las universidades tiene resultados que se extienden a toda la sociedad”, añadió.

De acuerdo con Agopyan, un 40% de los asociados a la USP son top 20 en sus respectivos países. “Y el 44% de los artículos que publicamos lo son en colaboración con científicos de otros países”, dijo Agopyan, quien a su vez consignó que la USP pretende estrechar relaciones con empresas y universidades de Latinoamérica y del Pacífico durante los próximos años.

Estrategia versus internacionalización aleatoria

Sandro Valentini, rector de la Unesp, afirmó que, si bien la internacionalización constituye un elemento importante para diferentes rankings de universidades, el tema ha venido cobrando mayor relevancia en los debates recientes, con una mayor visibilidad en lo concerniente a la diplomacia científica.

“La internacionalización de la educación superior y de la investigación científica en Brasil no es un proceso reciente. Con el soporte de las agencias científicas de fomento federales y de los estados –en el caso de São Paulo, la FAPESP–, los investigadores han concretado colaboraciones internacionales tanto durante sus estudios afuera o al desarrollar estudios colaborativos”, dijo.

Sin embargo, para Valentini, este proceso debe ser estratégico y no aleatorio o centrado en el nivel individual de los investigadores. Y mencionó el caso del programa federal de 2011 llamado Ciencia sin Fronteras, que contó con un presupuesto de alrededor de 13 mil millones de reales y cuyo enfoque principal era el intercambio de estudiantes de carreras de grado.

“En el afán de ganar escala en la internacionalización, el proceso de movilidad del Ciencia sin Fronteras se enfocó en la capacitación individual de los estudiantes sin ninguna relación con las estrategias de internacionalización de las instituciones de origen de esos alumnos”, sostuvo.

De acuerdo con el rector, pese a su escaso resultado, ese programa tuvo un punto positivo: la creación de un movimiento diplomático tendiente a la elaboración de planes estratégicos de internacionalización.

“Durante ese período hubo una serie de misiones académicas en Brasil que le permitieron a la Unesp aprovechar ese interés de universidades extranjeras y empezar a prospectar y proponer alianzas de investigación de interés institucional. La Unesp también organizó misiones en instituciones extranjeras que redundaron en el estrechamiento de diversas colaboraciones.”

Valentini formuló también una comparación entre el Ciencia sin Fronteras y el último programa de internacionalización lanzado por el gobierno federal en 2017, el CAPES-PrInt. “Este programa apuntaba primeramente a la internacionalización del sistema en general, con un enfoque en particular relacionado con el incremento de la innovación y la interacción de la industria en la producción científica en Brasil. Con todo, la principal distinción reside en que, para poder realizar la inscripción, los institutos debían elaborar un plan estratégico. Desafortunadamente, el presupuesto es mucho menor, de tan solo 1.500 millones de reales”, sostuvo.

Marcelo Knobel, rector de la Unicamp, afirmó que para que exista internacionalización es necesario atraer a científicos extranjeros. “La principal motivación para estrechar la colaboración y atraer a extranjeros hacia nuestras universidades reside en el hecho de que los resultados son siempre positivos. Cuando hay estudiantes e investigadores de otros países integrados a la universidad, esto significa que existen culturas y maneras de pensar distintas. Y esto es lo básico en una universidad. Necesitamos puntos de vista, ideas y orígenes diversos”, dijo.

Knobel les relató a los alumnos de la ESPCA dos experiencias realizadas en la Unicamp en tal sentido: la inclusión de alumnos refugiados de Haití –con la adhesión de la Unicamp a la Cátedra para Refugiados en 2017– y el Centro Internacional de Desarrollo Sostenible y Ciudades Inteligentes que se está instalando en esa universidad, con su diseño que apunta a convertirse en un hub de desarrollo sostenible y que ocupará un área de casi un millón y medio de metros cuadrados.

“Este trabajo se está llevando a cabo en colaboración con universidades extranjeras, empresas e institutos de investigación para trabajar juntos, siempre con la mira puesta en metas sostenibles”, dijo.

Durante la conferencia que precedió al encuentro de los rectores, el director científico de la FAPESP, Carlos Henrique de Brito Cruz, afirmó que la colaboración es mucho más que la movilidad de los investigadores.

“La movilidad es una consecuencia de que existen proyectos de investigación colaborativos, concebidos y escritos conjuntamente. En la FAPESP valoramos la idea de que los proyectos de investigación colaborativa se idean y se ejecutan en forma asociada. Por ende, la gente viene y va, en reciprocidad. Hay competitividad y una estructura de investigación científica en el estado de São Paulo que atrae a los investigadores extranjeros y hace posible el trabajo conjunto. Es una actividad recíproca, que permite arribar a resultados mucho mejores que si cada parte investigase sola”, dijo.

La FAPESP ha apoyado la intensificación de las investigaciones colaborativas con base en acuerdos con agencias científicas de fomento, institutos y universidades, o acciones unilaterales, mediante la atracción de profesores visitantes y jóvenes investigadores.

Brito Cruz afirmó que en los últimos años ha habido un aumento de la colaboración internacional en las investigaciones que apoya la FAPESP. En 2011, la Fundación destinó 20 millones de reales al fomento de investigaciones en el marco de colaboraciones internacionales. En tanto, en el año 2018, el total de recursos en dicha modalidad de investigación científica ascendió a 180 millones de reales.

“Esto puede notarse en el incremento de la cantidad de artículos publicados en coautoría internacional. En 2010 eran menos del 25%, mientras que en 2018 ese porcentaje trepó al 40%”, dijo.
 

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