La desigualdad social vuelve más difícil el combate contra el COVID-19 | AGÊNCIA FAPESP

La desigualdad social vuelve más difícil el combate contra el COVID-19 Un estudio muestra que en la ciudad de São Paulo hay ocho agrupamientos urbanos distintos en términos socioeconómicos y culturales, lo que dificulta el enfrentamiento de la pandemia (foto: Favela de Paraisópolis, São Paulo/ Vilar Rodrigo/ Wikimedia Commons)

La desigualdad social vuelve más difícil el combate contra el COVID-19

18 de junio de 2020

Por José Tadeu Arantes  |  Agência FAPESP – En una megalópolis compleja como São Paulo, en Brasil, con enormes desigualdades socioeconómicas y culturales, la definición de estrategias de acción y la eficacia de medidas de combate contra la pandemia de COVID-19 constituyen un formidable desafío.

Las diferencias que distinguen a los grupos sociales en una ciudad de más de 12 millones de habitantes se hacen evidentes en el estudio intitulado Los patrones urbano-demográficos de la capital paulista, elaborado por Marcelo Nery, Altay de Souza y Sérgio Adorno.

Esta investigación, que contó con el apoyo de la FAPESP, se llevó a cabo en el ámbito del Núcleo de Estudios sobre la Violencia de la Universidad de São Paulo (NEV-USP), uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (CEPIDs) que la Fundación financia.

“El enfrentamiento de la pandemia en São Paulo constituye un enorme reto, debido a su heterogeneidad. No existe un único corte, entre centro y periferia o entre ricos y pobres, sino una situación mucho más compleja”, dice Adorno, profesor titular de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la USP y coordinador científico del NEV-USP, en declaraciones a Agência FAPESP.

Adorno menciona como ejemplo la alta concentración de gente asentada en viviendas precarias (lea más en: agencia.fapesp.br/32967). “Por más necesario que sea el confinamiento, se hace muy difícil cumplirlo a rajatabla en agrupamientos urbanos donde viven fundamentalmente trabajadores de bajos ingresos y baja escolaridad, y con una elevada densidad demográfica por habitación de residencia, lo cual dificulta el aislamiento social. Además, la mayor parte de la gente pasa el día en actividades que se concretan fuera de casa, lo que intensifica el contacto interpersonal. Muchos de los trabajadores informales dependen de salir a la calle diariamente para mantenerse. La pandemia pone de relieve de manera dramática la escandalosa desigualdad social existente en Brasil”, dice el investigador.

Distintos agrupamientos urbanos

El artículo publicado por Adorno y otros investigadores forma parte de un gran estudio longitudinal (un método de investigación en el cual se analiza la evolución de las mismas variables en los mismos grupos de individuos en el transcurso de un largo período de tiempo) que se puso en marcha en el año 2013.

En dicha investigación fueron identificados ocho agrupamientos urbanos muy diferentes entre sí, que se constituyeron durante el proceso histórico de urbanización y expansión de la ciudad. “No son agrupamientos urbanos definidos por un recorte espacial preciso, sino por 19 variables socioeconómicas y culturales, sometidas al análisis factorial”, explica Adorno.

Para identificar este mosaico que compone la ciudad, en el estudio se tuvieron en cuenta datos habitacionales, poblacionales y de condiciones sanitarias y de higiene de los últimos cuatro censos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) (1980, 1991, 2000 y 2010), de la encuesta de origen y destino del metro público de São Paulo de 2007 e informaciones de la alcaldía de São Paulo y de la Empresa Paulista de Planificación Metropolitana (Emplasa), para componer un conjunto de 19 indicadores sobre condiciones ambientales, habitacionales, sanitarias y de higiene, movilidad urbana, patrones delictivos, perfil poblacional y datos habitacionales, entre otros.

El análisis de estos datos reveló la existencia de una ciudad de São Paulo dividida en ocho agrupamientos. El grupo A se concentra en el área central de la ciudad –que abarca las zonas de la avenida Paulista y de la avenida Engenheiro Luís Carlos Berrini, por ejemplo–, cuenta con buenos índices de condiciones sanitarias y de higiene, posee la más alta variación de domicilios particulares permanentes y la mayor proporción de verticalización, con una alta proporción de jefes de familia alfabetizados (el 99,3%) y de altos ingresos (un 8,6%) y varios sectores sin registros de homicidios dolosos.

El grupo B, también situado en la zona centro, se asemeja al grupo A en lo concerniente a las condiciones sanitarias y de higiene y de domicilios particulares permanentes, pero cuenta con una mayor proporción de domicilios improvisados, baja densidad demográfica y mayor proporción de población masculina joven.

Con una reducida cantidad de conglomerados de infraviviendas (ocupaciones irregulares) y buenas condiciones sanitarias y de higiene, también en el grupo C se registra una gran proporción de jefes de familia alfabetizados (un 98,9%) y de altos ingresos (un 5,5%). En tanto, el grupo D cuenta con un bajo índice de verticalización, escasa proporción de domicilios con instalaciones sanitarias y una infraestructura menos adecuada en comparación con los grupos A, B y C.

El grupo E se caracteriza por sus conglomerados de infraviviendas (un 25,5%), domicilios improvisados y un menor índice de jefes de familia con altos ingresos. Los análisis indican que este grupo se ubica entre los más afectados por las migraciones y por la demanda de viviendas durante la década de 1950, con su saturación vial y la formación de conventillos y favelas.

En los lindes extremos de la ciudad, en zonas de protección de cursos de agua y áreas de riesgo, en la investigación se identifica al grupo F, con baja variación relativa de crecimiento poblacional y de domicilios particulares permanentes.

El grupo G es el resultado de la urbanización desordenada y del proceso de expansión de las favelas, y se caracteriza como un área particularmente vulnerable, signada por la inseguridad habitacional y por la mala calidad de los servicios públicos. En las franjas de la zona alta de Serra da Cantareira –un área de protección ambiental situada en el límite norte del municipio–, se ubicó en la investigación al grupo H, instalado en áreas de riesgo, con los peores índices de cobertura de agua, alcantarillado y recolección de residuos, altos índices de homicidios y actividad agrícola consolidada.

“Los análisis descritos en este trabajo ponen de relieve claramente el hecho de que el espacio urbano es heterogéneo”, afirman los autores, quienes a su vez subrayan que la dicotomía centro-periferia no da cuenta de explicar la diversidad socioeconómica y los usos del tejido urbano de la ciudad de São Paulo.

Los investigadores arriban a la conclusión de que “la identificación del conjunto de patrones urbanos se plantea como una estrategia de investigación e intervención”, y hacen hincapié en que estos patrones “pueden conformar la base de una administración pública mejor basada en la estructura del municipio, promoviendo así políticas públicas mejor fundamentadas y más efectivas.”

“El estado está desfasado con relación a la dinámica social. Incluso en São Paulo, la ciudad más desarrollada de Brasil, la división político-administrativa no se corresponde con la ciudad real. Y beneficia a unos en detrimento de otros”, culmina Adorno.

 

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