El director ejecutivo del National Science Communication Institute de Estados Unidos afirma que es necesario asegurarse de que las reformas beneficien a los investigadores y a la propia ciencia (foto: Fernando Cunha/ Agência FAPESP)

Experto analiza cambios en la publicación de revistas científicas
26-01-2017

El director ejecutivo del National Science Communication Institute de Estados Unidos afirma que es necesario asegurarse de que las reformas beneficien a los investigadores y a la propia ciencia

Experto analiza cambios en la publicación de revistas científicas

El director ejecutivo del National Science Communication Institute de Estados Unidos afirma que es necesario asegurarse de que las reformas beneficien a los investigadores y a la propia ciencia

26-01-2017

El director ejecutivo del National Science Communication Institute de Estados Unidos afirma que es necesario asegurarse de que las reformas beneficien a los investigadores y a la propia ciencia (foto: Fernando Cunha/ Agência FAPESP)

 

Por Elton Alisson  |  Agência FAPESP – Las revistas científicas han pasado por profundos cambios en todo el mundo durante los últimos años con el objetivo de aumentar la agilidad del proceso de publicación –al que se considera aún muy lento– y promover el acceso abierto, que aún no ha avanzado a la velocidad deseada, entre otros objetivos, según apunta Glenn Hampson, director ejecutivo del National Science Communication Institute y del programa Open Scholarship Initiative, de Estados Unidos.

Algunos de los cambios que han ocurrido llevarán a alterar el actual sistema con el fin de utilizar herramientas y abordajes de publicación más modernos, y requerirán un esfuerzo generalizado y coordinado de los editores, los autores y de toda la comunidad científica, sostuvo el experto durante una conferencia dictada a distancia en el marco de la VI Reunión Anual de la Scientific Electronic Library On Line (SciELO), realizada el día 14 de diciembre en el auditorio de la FAPESP (en São Paulo, Brasil).

“No existen demasiadas evidencias de que los autores están completamente de acuerdo con las reformas que se han realizado en las publicaciones científicas. Hay mucha angustia, ansiedad y desentendimientos”, afirmó Hampson.

“Debemos asegurarnos de que lo que estamos haciendo lo hacemos en beneficio de los científicos y de la ciencia”, señaló.

De acuerdo con el investigador, la publicación de revistas forma parte del complejo y gran ecosistema de la comunicación científica, que se encuentra mal definido y ha evolucionado mediante una diversidad de esfuerzos e iniciativas desconectadas.

Para algunas personas, la comunicación científica significa ayudar a los científicos a convertirse en mejores comunicadores y a hablar más claramente con los medios y con los legisladores.

En tanto, para los profesionales del área académica puede significar ayudar a gestionar un repositorio institucional o permitir el acceso libre a las publicaciones, ejemplificó Hampson en referencia a la confusión que rodea al concepto.

“Diferentes partes interesadas en la comunicación científica tienen abordajes distintos sobre el tema. Por eso se fundó el National Science Communication Institute, con el objetivo de definir a la comunicación científica como un área más coherente”, explicó.

El área –que consiste en la divulgación de los resultados de investigaciones ante la comunidad científica y ante el público interesado, de manera tal de favorecer la creación y la propagación de conocimientos y de la ciencia– ha crecido y se ha transformado, al tiempo que se esfuerza para ajustarse y responder a las actuales demandas de una sociedad que ha creado más información que nunca en su historia y se ha acostumbrado a acceder a ella de manera gratuita e inmediata.

Estas transformaciones han ocurrido al mismo tiempo que la sociedad ha venido perdiendo la creencia en una ciencia inmaculada y que suministra respuestas plenamente confiables, ponderó Hampson.

Dado que las revistas se encuentran insertadas en el proceso de comunicación científica, también deben transformarse para responder a esos cambios sociales, señaló el experto.

“La transformación de las publicaciones científicas dependerá en grande medida de cómo y en qué medida podrán responder a esas fuerzas sociales en forma rápida y abarcadora y que esto tenga sentido para los autores y para la ciencia, y también para el mercado, los financiadores, los legisladores y la comunicación de la ciencia como un todo”, sostuvo.

A su juicio, las revistas científicas seguirán desempeñando un rol importante de filtrado y aval de la ciencia.

“Otras formas de publicaciones científicas seguirán surgiendo y poniéndose a prueba”, estimó.

Los desafíos en Brasil

En Brasil, algunos desafíos con los cuales las revistas científicas se han deparado consisten en aumentar sus niveles de profesionalización, de internacionalización y sostenibilidad económica, según consignaron otros expertos que participaron en el evento.

Del total de aproximadamente 430 revistas científicas existentes en el país indexadas internacionalmente, 285 están indexadas en la base de SciELO, apuntó Abel Packer, coordinador general de la biblioteca científica online.

“Las publicaciones periódicas de las áreas de Salud, Ciencias Humanas, Sociales Aplicadas y Agrarias representan el 84% de la colección brasileña en SciELO”, afirmó Packer.

A partir de 2017, todos los periódicos de SciELO deberán estar indexados en el Directory of Open Acces Journal (DOAJ), un directorio online que indexa y provee el ingreso a publicaciones periódicas de acceso abierto de calidad en todo el mundo.

“Esta nueva indexación se rige según un criterio internacional que está empleándose actualmente y que diferencia periódicos con acceso abierto predatorios y no predatorios”, explicó Packer, en referencia a publicaciones que cobran tarifas de procesamiento a partir de la aceptación de los manuscritos.

Otra meta de SciELO para 2017 apunta a disminuir el tiempo destinado a la publicación de artículos en las publicaciones periódicas integrantes de la base, fundamentalmente en las de las áreas de Ciencias Humanas y Agrarias.

“La propuesta consiste en que las áreas de Ciencias Humanas y Agrarias disminuyan el tiempo de análisis de los manuscritos y de diagramación de los artículos aceptados para su publicación a un promedio de seis meses”, dijo Packer durante el evento.

Con más de 500 mil artículos indexados y publicados online en 2016, todos con acceso abierto, SciELO abarca una red de colecciones nacionales de periódicos que se extiende por 15 países, la mayoría de América Latina y del Caribe, además de Portugal, Sudáfrica y España.

Desde su creación, se han indexado más de 1.200 títulos en la red SciELO. De éstos, alrededor de 1.000 siguen activos, de los cuales 285 son de Brasil.

“SciELO es un proyecto sumamente importante y tiene un impacto extraordinario en el aumento de la visibilidad y de la internacionalización de la ciencia brasileña”, dijo Carlos Américo Pacheco, director presidente de la FAPESP, durante la apertura del evento.

 

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