Los constructores de concheros tenían una dieta sofisticada, según un estudio | AGÊNCIA FAPESP

Los constructores de concheros tenían una dieta sofisticada, según un estudio Los pueblos que vivieron en el litoral del Bosque Atlántico hace 8.000 años hacían un uso diversificado de los vegetales y poseían una alimentación con un consumo de hidratos de carbono mayor que lo esperable (Patologías orales en dientes del conchero Morro do Ouro. (a) maxilar izquierdo: A, desgaste dental; B, pérdida dentaria ante mortem; C, caries oclusal - dentina y caries; D, caries oclusal-pulpa. (b) visión mandibular y oclusal. (c) visión lingual mandibular a la derecha: E, M2: caries oclusal y absceso relacionado y caries cervical; F, M3: caries bruta y absceso relacionado. (d) mandíbula, vista vestibular del lado izquierdo: G, M1: caries oclusales, absceso y reabsorción alveolar/ fotos: Luis Nicanor Pezo-Lanfranco)

Los constructores de concheros tenían una dieta sofisticada, según un estudio

06 de diciembre de 2018

Por Peter Moon  |  Agência FAPESP – Los concheros o sambaquíes –voz proveniente esta última del idioma tupí-guaraní− están formados por desechos de conchas y restos de animales marinos acumulados en el transcurso de centenas o de miles de años. Tales formaciones fueron construidas hace entre 8.000 y 1.000 años por pueblos que vivieron en el litoral del Bosque Atlántico. Esta región es tenida históricamente como periférica con respecto a los primeros centros de producción de alimentos en América del Sur: los Andes y la Amazonia.

Pero un nuevo estudio aporta fuertes evidencias de que las sociedades que habrían construido los concheros no eran cazadores-recolectores comunes. Este trabajo apunta hacia un manejo de vegetales o su cultivo, y una dieta rica, con un elevado consumo de hidratos de carbono. 

Los resultados de este estudio, realizado por científicos de Brasil y del Reino Unido, salieron publicados en Royal Society Open Science. El trabajo se llevó a cabo a partir de datos recolectados en los concheros Morro do Ouro y Rio Comprido, en la localidad de Joinville (en el estado de Santa Catarina, sur de Brasil).

"El alto consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono en la zona de esos dos concheros sugiere que el sustento de sus poblaciones se basaba en una economía mixta. Una economía que aliaba la pesca y la recolección de mariscos con alguna forma de cultivo de plantas", dijo el bioarqueólogo Luis Nicanor Pezo-Lanfranco, investigador del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (IB-USP) y primer autor del artículo, cuyo estudio contó con el apoyo de la FAPESP.  

Pezo-Lanfranco desarrolló su investigación en el Laboratorio de Antropología Biológica del IB-USP, bajo el liderazgo de la profesora Sabine Eggers y en colaboración con arqueólogos de la University of York, en el Reino Unido, y del Museo del Sambaquí de Joinville. 

De acuerdo con la visión tradicional de la Arqueología prehistórica en América del Sur, los cazadores-recolectores que habitaban los concheros habrían obtenido su sustento fundamentalmente con base en la explotación de los recursos marinos. Esta idea empezó a cuestionarse en la década de 1980, con el surgimiento de evidencias que daban cuenta de que en la zona de los concheros habría existido una economía mucho más diversificada. 

La alta frecuencia y el gran volumen de algunos concheros de la costa sur de lo que es actualmente Brasil, con centenares de entierros humanos, surgen como evidencias de la alta densidad poblacional, de la arquitectura monumental y de la complejidad social en las áreas de sambaquíes durante el Holoceno Medio y el Holoceno Tardío. 

Uno de los principales indicios que apuntaron la existencia de una dieta más variada en los concheros fue la constatación de la aparición de caries en los dientes de los esqueletos enterrados, algo interpretado como una consecuencia directa del elevado consumo de hidratos de carbono. 

Otra pista importante fue la identificación –merced a excavaciones arqueológicas– de restos de posibles cultivos incipientes de tubérculos (ñame y camote), maíz, palmeras y anonáceas (la familia de la anona y de la guanábana). 

El nuevo estudio se basa en evidencias de patologías orales y en resultados isotópicos obtenidos directamente en los esqueletos. Los análisis revelaron un consumo inesperadamente alto de recursos vegetales −es decir, de hidratos de carbono− entre las poblaciones que habitaron el sambaquí Morro do Ouro de la costa norte de Santa Catarina durante el Holoceno Medio (hace entre 8.000 y 4.000 años).

El litoral norte del estado de Santa Catarina reúne la mayor concentración de concheros de la costa brasileña. Centenas de sitios se encuentran distribuidos alrededor de la bahía de Babitonga. 

“Aplicamos análisis de salud bucal e isótopos estables en esqueletos humanos de entierros en los concheros de Morro do Ouro y Rio Comprido para develar su comportamiento alimentario durante el Holoceno Medio y el Holoceno Tardío”, dijo Pezo-Lanfranco.

Morro do Ouro ha sido un lugar importante en el debate referente a la densidad poblacional, la salud y la enfermedad, y en lo que respecta a la variabilidad cultural y alimentaria en la costa del Bosque Atlántico durante el Holoceno Medio. 

En excavaciones arqueológicas realizadas en ese sitio durante la década 1980 se descubrieron grandes cantidades de vestigios de fauna terrestre y marina, artefactos, estructuras domésticas y sepulturas humanas. 

Los vestigios de la fauna incluyen diversas especies de moluscos (mariscos, ostras y mejillones), peces (corvinas, lisas, robalos, peces globo y bagres) y mamíferos terrestres tales como pacas y pecaríes de collar. También se hallaron herramientas de piedra pulida y restos carbonizados de cocos.

Según Pezo-Lanfranco, en total se hallaron 116 sepulturas humanas durante diversas expediciones arqueológicas entre 1960 y 1984. A partir de la datación del colágeno de los huesos realizada en el marco de este estudio, se sabe que este sitio fue ocupado hace entre 4.800 y 4.100 años, en el Holoceno Medio. Análisis de minúsculos restos de cálculos dentarios realizados en 2010 por Verónica Wesolowski, del Museo de Arqueología y Etnología de la USP, ya habían indicado la existencia de granos de almidón compatibles con batatas, ñames y cocos allí.

En el conchero Rio Comprido, situado a 4 kilómetros, durante la década de 1970 se encontraron cuchillos y hachas de piedra pulida, como así también 67 sepulturas humanas. Ese sitio fue ocupado durante dos etapas. La fase denominada Rio Comprido 1 (RC1) transcurrió hace entre 5.600 y 4.300 años, en el Holoceno Medio. Y la fase Rio Comprido 2 (RC2), entre 4.000 y 3.400 años atrás, ya en el Holoceno Tardío.

Los análisis morfológicos realizados en el marco del estudio incluyeron determinaciones de sexo y edad, como así también análisis de patologías orales de 70 individuos: 42 eran de Morro do Ouro (MO) y 28 de Rio Comprido (16 de RC1 y 12 de RC2). El análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno se concretó en 36 individuos: 20 (MO) y 16 RC (9 de RC1 y 7 de RC2).

Mediante la aplicación de 11 marcadores de salud bucal, se examinaron 1.826 alvéolos y 1.345 dientes de aquellos 70 individuos. Y se verificó que la mayoría de los esqueletos analizados correspondía al sexo masculino, con una edad promedio situada entre los 20 y los 49 años al momento de la muerte.

“La frecuencia de caries abarcó entre el 7,6% y el 13,2% de la muestra. Es un resultado más alto que aquél que sería esperable entre grupos de cazadores-recolectores o pescadores, y más acorde con el patrón hallado entre los primeros agricultores del Holoceno Tardío de otras regiones como los Andes”, dijo Pezo-Lanfranco. 

Resultados obtenidos con dientes de cazadores-recolectores del Holoceno Tardío en la Patagonia, por ejemplo, indican frecuencias de caries situadas entre un 3,3% y un 5,19%. En tanto, muestras de poblaciones sedentarias más recientes de la Patagonia registran una frecuencia del 10,17%.

El tipo de caries varió considerablemente entre los dos concheros, pero se observaron diferencias estadísticas únicamente en lesiones cervicales (extraoclusales). 

La frecuencia de caries oclusales fue alta en ambos grupos, variando del 53,7% (MO) al 70% (RC1) entre los individuos analizados. La mayor frecuencia de caries de esmalte se registró en RC1. Por otra parte, MO tuvo la mayor frecuencia de caries extraoclusales.

Las lesiones cariosas han venido siendo asociadas a las dietas ricas en hidratos de carbono fermentados y azúcares. Las dietas con elevadas cantidades de alimentos cariogénicos exhiben una frecuencia aumentada de caries y de cavidades extraoclusales en las superficies lisas de los dientes. 

“Por ende, es probable que la gente de Morro do Ouro haya tenido una dieta más cariogénica y refinada −mediante la cocción de los alimentos, por ejemplo− si se la compara con la de la gente de Rio Comprido 2”, dijo Pezo-Lanfranco.

Hidratos de carbono procesados

Estimaciones alimentarias basadas en el análisis isotópico de carbono y nitrógeno obtenido del colágeno de los dientes y los huesos revelaron la composición de la dieta. La principal fuente de proteína fue el pescado, variando de un mínimo del 33% en los individuos de Morro do Ouro a entre el 87% y el 90% en RC2.

Estas estimaciones sugieren que el consumo de vegetales suministró la mayor parte de las calorías en Morro do Ouro (un 48% en promedio), seguido por el de pescado (alrededor del 44%) y, en menor grado, por mamíferos terrestres (un 8% en promedio) provenientes de la caza.

Los resultados obtenidos con el colágeno de los individuos de RC1 indican que la pesca era la principal fuente de calorías en la dieta (un 48% en promedio), seguida por los vegetales (un 44%) y por los mamíferos terrestres (un 7%). 

Pezo-Lanfranco acota que son porcentajes bastante similares a los que se verificaron para RC2: pescado (un 48%), vegetales (un 42%) y caza (un 10%). Y recuerda que todos los porcentajes mencionados son valores promedios: puede haber grandes variaciones individuales.

La principal fuente de proteínas entre los individuos de Morro do Ouro fue el pescado (del 58% al 84%). Ésta también fue la principal fuente de proteínas en Rio Comprido 1 (del 66% al 85%) y RC2 (del 74% al 83%). Son estimaciones levemente superiores a los valores que se observaron para los grupos cazadores-recolectores prehistóricos y contemporáneos.

"La alta proporción de caries crónicas o estáticas entre los individuos de Rio Comprido 1 sugiere una dieta menos cariogénica con relación a Rio Comprido 2 y a Morro do Ouro. Está posiblemente asociada con el contenido de fosfato y calcio presentes en las dietas de origen marino. Es lo que se espera de un grupo de pescadores", dijo Pezo-Lanfranco.

"Por otra parte, la mayor frecuencia de caries profundas y extraoclusales en Rio Comprido 2, y especialmente en Morro do Ouro, indica el consumo propagado de hidratos de carbono cariogénicos y procesados, es decir, plantas asadas al fuego o cocidas. En Rio Comprido y Morro do Ouro las evidencias sugieren la existencia de algún tipo cultivo de plantas, si bien que incipiente”, dijo. 

El estudio indica que las caries cervicales constituyen el tipo más común de caries extraoclusales en Morro do Ouro (29%) y han sido asociadas al consumo frecuente de sacarosa y almidones fermentables sólidos, altas concentraciones de lactobacilos salivales y deposición de cálculos cervicales con retracción gingival. 

"La frecuencia de caries cervicales de alrededor del 16% se informó al respecto de los cazadores-recolectores del Pleistoceno del norte de África, y se la interpretó como una de las primeras señales de recolección y almacenamiento sistemático de alimentos vegetales ricos en hidratos de carbono", dijo Pezo-Lanfranco.

Entre los agricultores andinos, las caries cervicales se adjudicaron al consumo de bebidas fermentadas preparadas con mandioca, maíz y otros alimentos ricos en almidón. Estudios anteriores demostraron que la sacarosa, el almidón con sacarosa, los frutos y la dextrosa de almidón, en orden decreciente, estimulan la producción de caries de superficie lisa y caries cervicales, mientras que grandes cantidades de maltosa y almidón derivan preferentemente en caries cervicales. 

"Las dietas de Morro do Ouro eran probablemente más ricas en hidratos de carbono cariogénicos que las de Rio Comprido, y eran comparables con la alimentación de algunos pueblos agricultores de la antigüedad”, dijo Pezo-Lanfranco. 

Los índices de desgaste dental en Rio Comprido y Morro do Ouro fueron los más bajos entre los distintos grupos habitantes de los sambaquíes estudiados en otros sitios. La dieta en RC2 parece haber sido más abrasiva que la de Morro do Ouro. En Morro do Ouro se hallaron vasijas de piedra y piedras de molienda que podrían haber sido utilizadas para la fabricación de harina. Se encuentra pendiente aún la realización de un análisis microscópico del fondo de estas vasijas.

“Esta investigación ubica al neotrópico en el mapa de los centros mundiales de producción de alimentos de la antigüedad. El litoral del Bosque Atlántico ha sido ampliamente periférico en ese relato, pese a su biodiversidad única y a los registros arqueológicos de la densa ocupación humana desde el Holoceno Medio. Este nuevo estudio constituye un desafío a esa visión tradicional. Reunimos evidencias bastante convincentes de la existencia de dietas ricas en hidratos de carbono entre los cazadores-recolectores de la región de Joinville hace 4.500 años. La confirmación de que se trataba de sistemas de producción de variedades de cultivos y el estado de domesticación de esas especies espera por estudios futuros”, dijo Pezo-Lanfranco.

El artículo intitulado Middle Holocene plant cultivation on the Atlantic Forest coast of Brazil? (doi: 10.1098/rsos.180432), de Luis Pezo-Lanfranco, Sabine Eggers, Cecilia Petronilho, Alice Toso, Dione da Rocha Bandeira, Matthew Von Tersch, Adriana M. P. dos Santos, Beatriz Ramos da Costa, Roberta Meyer y André Carlo Colonese, se encuentra disponible en el siguiente enlace: rsos.royalsocietypublishing.org/content/5/9/180432.

 

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