Latinoamérica debe capacitar a su fuerza de trabajo para la industria 4.0 | AGÊNCIA FAPESP

Latinoamérica debe capacitar a su fuerza de trabajo para la industria 4.0 Esto se afirmó en el marco de los debates acerca de los impactos de la cuarta revolución industrial durante el Foro Económico Mundial sobre América Latina (foto: Benedikt von Loebell/ World Economic Forum)

Latinoamérica debe capacitar a su fuerza de trabajo para la industria 4.0

19 de abril de 2018

Por Elton Alisson  |  Agência FAPESP – El aumento del nivel de automatización en la industria mundial ha llevado a una disminución del incentivo para que empresas multinacionales tercericen su producción dejándola a cargo de economías emergentes tales como China, Brasil y otros países de Latinoamérica, en donde esas corporaciones tradicionalmente instalaban sus fábricas a los efectos de disponer de mano de obra barata.

Con el fin de prepararse para esta nueva realidad, en la cual la mano de obra será menos intensiva y las tareas en las industrias estarán más relacionadas con el control que con la ejecución de los procesos, los países latinoamericanos deben invertir fuertemente en la capacitación de su fuerza de trabajo, a los efectos de dotarla de la nuevas habilidades que la economía posmanufactura requiere. Y también deben incentivar a las nuevas generaciones a enfocar sus carreras profesionales en áreas relacionadas con la ciencia, la tecnología y la innovación.

Éste fue el análisis de los participantes en los debates acerca de los impactos de la cuarta revolución industrial que tuvieron lugar durante el Foro Económico Mundial sobre América Latina, realizado en marzo en São Paulo, Brasil.

“Es necesario dotar a las actuales y a las futuras generaciones de trabajadores de América Latina de habilidades sociales tales como la inteligencia emocional y la capacidad de razonamiento lógico para solucionar problemas, entre otras, que no se encuentran en los libros didácticos”, dijo Ángel Melguizo, economista en jefe de la unidad de América Latina y del Caribe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). “Las empresas no están logrando hallar esas habilidades en los trabajadores de la región actualmente.”

Un estudio realizado por la institución, en colaboración con Manpower Group Latin America, apuntó que más del 50% de las empresas radicadas en América Latina no logran hallar candidatos con las habilidades sociales que necesitan –tales como la capacidad de comunicación y de análisis y el pensamiento crítico– en comparación con el 36% de las empresas de los países de la OCDE.

Este problema se agudiza en Perú, Brasil y México y afecta fundamentalmente a los sectores considerados fundamentales para la actualización y la diversificación de la economía latinoamericana, tales como el de producción de vehículos motorizados, el de máquinas avanzadas y el de servicios.

Al tiempo que Latinoamérica exhibe esa mayor escasez de capacidades en el mundo de la economía formal, dos de cada cinco jóvenes no estudian ni tampoco trabajan, y el 55% de los trabajadores de la región trabajan en la economía informal, apunta el estudio.

“Esta carencia de un conjunto adecuado de trabajadores calificados en América Latina y la gran cantidad de gente sin empleo formal y en situación de vulnerabilidad económica ha venido dificultando la superación de la trampa del ingreso medio en la región”, dijo Melguizo.

El economista argentino se refiere al fenómeno por el cual un país emergente, tras alcanzar un determinado nivel de ingresos promedio, no logra sostener su trayectoria de crecimiento económico para que su población alcance niveles más elevados de ingresos.

“Esto contrasta con lo que ocurrió con la mayoría de las economías europeas y asiáticas, que se transformaron en economías de altos ingresos per cápita y salieron de la trampa del ingreso medio al invertir en la calidad de la educación, en el desarrollo de las habilidades de sus trabajadores y en un ambiente amigable para la innovación. Vimos eso en Portugal, en Irlanda y Corea del Sur, por ejemplo”, dijo Melguizo.

La innovación curricular

Para poder dar el mismo salto que dieron los países europeos y asiáticos, las naciones latinoamericanas deberán promover reformas en sus currículos educativos y crear programas de perfeccionamiento que combinen la capacitación técnica con el desarrollo de habilidades fundamentales tales como la capacidad de razonamiento lógico y la de cooperación, según apuntaron los especialistas.

“Es necesario que los lenguajes de programación, por ejemplo, pasen a formar parte del currículo escolar, de manera tal de preparar a los niños, a los jóvenes y a los docentes para un mundo cada vez más digital”, dijo Jennifer Artley, presidente para América de BT Group, una empresa británica de telecomunicaciones que opera en más de 170 países.

Los países latinoamericanos son ávidos consumidores de nuevas tecnologías. Brasil, por ejemplo, constituye la tercera plataforma de usuarios de Facebook en lo que hace a su tamaño, y es uno de los mayores usuarios de la aplicación de tránsito Waze, desarrollada en Israel y adquirida por Google en 2013. Pero el país y sus vecinos deben transformar ese interés en iniciativas tendientes a generar más innovación en la región, sostuvieron los participantes en los debates.

Y para aumentar el nivel de innovación en la región, a juicio de los expertos, será necesario expandir el acceso de los jóvenes a la universidad en América Latina en carreras relacionadas fundamentalmente con la ciencia, la robótica, la ingeniería, las matemáticas, las artes y el diseño, entre otras.

“La ciencia y la tecnología son fundamentales para impulsar la innovación en los países latinoamericanos. Podemos seguir produciendo nuestras commodities. Pero es preciso emplear parte de los dividendos de la exportación de esas materias primas en la inversión en ciencia y tecnología. En Colombia, por ejemplo, el 10% de las regalías del petróleo se destina a ciencia y tecnología”, dijo Mauricio Cárdenas, ministro de Finanzas de Colombia.

Por cierto, la dependencia de muchos países latinoamericanos con respecto a las commodities no es incompatible con el reto de la región de diversificar sus economías e ingresar en la era posmanufactura. Al contrario: puede erigirse en un disparador para que la región desarrolle nuevos servicios ligados a este sector, según Melguizo.

“Es posible agregar valor y desarrollar servicios relacionados con las commodities. Chile lo ha hecho en el sector de minería y Uruguay también hizo lo propio en el sector de alimentos”, añadió Melguizo.

 
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