En 10 años, la FAPESP y el Reino Unido brindan apoyo a 400 proyectos científicos colaborativos | AGÊNCIA FAPESP

En 10 años, la FAPESP y el Reino Unido brindan apoyo a 400 proyectos científicos colaborativos Los acuerdos de cooperación abarcan a agencias de fomento, empresas británicas y 26 universidades (imagen: la deformación de un cristal / University of Warwick)

En 10 años, la FAPESP y el Reino Unido brindan apoyo a 400 proyectos científicos colaborativos

07 de febrero de 2019

Por Claudia Izique  |  Agência FAPESP – Desde hace 10 años, científicos paulistas y británicos investigan juntos temas tan diversos como la respuesta inmunológica contra el zika, la cronología de la ocupación de los pueblos indígenas pertenecientes al tronco lingüístico ye, el impacto de la industria del biogás en una economía sostenible o incluso la utilización de cavernas en la capa oceánica presal para almacenar el CO2 existente en los pozos de petróleo. 

Esta colaboración es el resultado de acuerdos de cooperación firmados por la FAPESP con el UK Research and Innovation (UKRI) –la agencia británica de fomento de la investigación científica, con la cual la Fundación mantiene un acuerdo de cooperación desde 2009–, el Consejo Británico y el Newton Fund, con empresas británicas presentes en Brasil –como GlaxoSmithKline (GSK), Shell y AstraZeneca/ MedImmune–, y con 26 universidades del Reino Unido. La FAPESP financia a los científicos paulistas y los socios a los investigadores británicos que toman parte en las mismas propuestas de investigación.  

“El Reino Unido se ha convertido en el principal socio en la investigación científica referente a los proyectos de la FAPESP. En buena medida, esto ha sucedido porque cuando la FAPESP puso en marcha su estrategia de asociación internacional, en 2007, el Reino Unido movilizó a sus principales organizaciones, tales como los Consejos de Investigación (ahora UKRI), el Consejo Británico y las universidades, incluso a través del Newton Fund. Esto favoreció las interacciones”, dijo Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP. 

Desde 2009 hasta comienzos de 2019, le cupo a la FAPESP el otorgamiento de 400 Ayudas a la Investigación, la mayoría de ellas (229) en las modalidades de Ayudas Regulares y Apoyo a la Llegada de Investigadores Visitantes (69) y a la Organización de Reuniones Científicas (56), a las cuales estuvieron vinculadas 80 becas durante el mencionado período. En el marco de esas ayudas, cabe destacar la existencia de 22 Proyectos Temáticos, una modalidad que se traduce en investigaciones colaborativas con propósitos audaces y financiación por un plazo de hasta cinco años.

Fuente: BV/ FAPESP 
 
Fuente: BV/ FAPESP

El resultado de esta colaboración se vio reflejado también en la cantidad de artículos publicados en coautoría por investigadores paulistas y del Reino Unido, que creció un 173% de 2010 a 2016, de acuerdo con Incites Thomson Reuters 2016. Entre 2016 y 2018, la misma fuente registra un total de 5.611 artículos publicados en el marco de esas coautorías, detrás únicamente de los artículos publicados en colaboración con científicos estadounidenses.

“La cantidad de proyectos en colaboración con científicos de otros países ha venido creciendo sustancialmente y las publicaciones científicas en coautoría, aparte de crecer en cantidad, resultan en un impacto científico tres veces superior al que obtienen las publicaciones de las dos regiones aisladamente”, subraya Brito Cruz.

Fuente: Incites Thomson Reuters

Varios científicos paulistas y británicos, socios de investigación y de publicaciones, se reunirán entre los días 11 y 12 de febrero en la FAPESP Week London, que se realizará en el ámbito del UK-Brazil Year of Science and Innovation (YoSI) 2018-2019 (Haga clic aquí para tener acceso a la programación del evento)

Colaboraciones estratégicas

La  colaboración con el UKRI resultó en la emisión de 25 pliegos conjuntos, a través de los cuales se seleccionaron 75 proyectos financiados por la FAPESP y por instituciones vinculadas a la agencia británica: Biotechnological and Biological Sciences Research Council (BBSRC), Economic and Social Research Council (ESRC), Natural Environment Research Council (NERC) y Medical Research Council (MRC). 

Apoyados por la FAPESP y por el MRC, por ejemplo, João Santana da Silva, de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP), y Daniel Altman, del Imperial College London, del Reino Unido, con la colaboración de William Kwok, del Benaroya Research Institute, de Estados Unidos, mapean la respuesta inmunológica humana contra el virus del Zika. 

Uno de los primeros retos consistió en identificar cuáles péptidos víricos son reconocidos por las células de defensa e inducen una respuesta inmunológica. “Hemos detectado algunos péptidos importantes, capaces de inducir la respuesta inmunitaria contra el virus del Zika”, afirma João Santana da Silva, investigador principal del proyecto. Este estudio demostró también que la “reactividad cruzada” del virus del Zika con otras virosis es “inmensa”: “Esto dificulta el diagnóstico serológico”, afirma el científico (Más información sobre este proyecto en portugués, en el siguiente enlace: agencia.fapesp.br/23163).  

Aparte de las convocatorias conjuntas a la presentación de propuestas, el acuerdo con el UKRI prevé la posibilidad de que los científicos de ambos países remitan proyectos en flujo continuo a la FAPESP y a las instituciones Arts and Humanities Research Council (AHRC), ESRC, BBSRC, MRC, NERC y Science and Technology Facilities Council (STFC), así como al BBSRC Pump Priming Award (FAPPA).   

Paulo Dantas de Blasis, del Museo de Arqueología y Etnología de la USP, y José Iriarte, de la University of Exeter, por ejemplo, obtuvieron el apoyo de la FAPESP y del AHRC, respectivamente, para producir una consistente cronología de los pueblos ye, que habitan en la región situada entre el sur del estado de São Paulo y el norte del estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, desde tiempos prehistóricos (desde hace 1.200 años) hasta a los tiempos actuales: descienden de los indios de las etnias kaingang y laklãno/ xokleng.

Este estudio documentó el modo de vida sedentario de esa población milenaria, la domesticación de plantas, el uso de objetos cerámicos e incluso la ocupación dual –ceremonial y residencial– de algunas áreas (Más información en la revista Pesquisa FAPESP revistapesquisa.fapesp.br/es/2018/03/19/agricultores-y-sedentarios/). 

Colaboración consolidada

Durante estos 10 años de colaboración, la interacción entre científicos del estado de São Paulo y británicos se ha venido estrechando mediante la concreción de nuevos acuerdos de cooperación entre la FAPESP y el British Council –el primero se suscribió en 2005– para el apoyo a la organización de encuentros de grupos de investigadores de ambos países que apuntan a entablar futuras cooperaciones. A partir de 2009, con el ingreso de recursos del Newton Fund en el soporte a la investigación científica, la colaboración entre ambos países se ha venido afianzando. 

El Newton Fund es una iniciativa británica destinada a la promoción del desarrollo económico y social de países asociados mediante el apoyo a la investigación científica, la ciencia y la tecnología. Este aporte de recursos es intermediado por organizaciones del Reino Unido –UKRI, British Council, UK Academies, Innovate UK y Royal Society– y por instituciones de los países socios. En Brasil, el primer socio del Newton Fund en esa área fue la FAPESP, seguida por el Consejo Nacional de Fundaciones de Apoyo a la Investigación Científica (Confap, por sus siglas en portugués). 

Reinaldo Giudici, de la Escuela Politécnica de la USP, y Adam Hawkes, del Imperial College London, por ejemplo, cuentan con el apoyo de la FAPESP y del NERC/ UKRI, con recursos del Newton Fund, para producir un amplio estudio técnico-económico y ambiental de los procesos de producción de biogás integrada en el contexto de la industria de azúcar y alcohol. 

“En el ámbito de ese microcosmos, es decir, dentro de una biorrefinería, los estudios comprenden el modelado matemático, el estudio de la dinámica del proceso de producción de bioetanol y su integración en el desempeño bioquímico de los procesos de biodigestión anaeróbica de los residuos de este proceso (vinaza, paja, etc.) para la producción de biogás”, explica Giudici.

Esta integración, añade el investigador, permitirá ampliar la gama de productos de la biorrefinería (el bioetanol, la energía eléctrica proveniente de la caldera mediante la quema del bagazo, el sistema de cogeneración y el biogás), los cuales, debidamente acoplados a la infraestructura de distribución (etanolductos, red eléctrica y gasoductos) podrán atender las demandas del mercado consumidor de manera más eficiente. 

“En tal sentido, a nivel del macrocosmos, es decir, con la mira puesta en el panorama más amplio del sistema energético paulista y brasileño, se están estudiando proyecciones de demanda de energía para diferentes sectores. Aparte, se están identificando cuellos de botella en la infraestructura para atender demandas futuras de energía, y se elaboran modelos de pronóstico con características de electricidad y gas que contemplen variaciones estacionales, el uso de la tierra, el secuestro de carbono, la calidad del agua y el agua potable y los impactos ecológicos de la producción de biogás”.

La colaboración entre ambos países se ha mostrado fructífera. El año pasado, el proyecto desarrollado por Juliano Coelho da Silveira, de la Facultad de Ingeniería y Zootecnia de Alimentos de la USP, con sede en la localidad paulista de Pirassununga, en colaboración con Niamh Forde, de la University of Leeds, figuró entre los finalistas del Premio Newton 2018, en su primera edición latinoamericana. Este premio es otorgado a los mejores proyectos de ciencia e innovación que demuestren su aporte al desarrollo social y económico de los países asociados del Newton Fund. 

Este proyecto, cuyo objetivo fue el de investigar vesículas extracelulares y generar muestras biológicas para el análisis del desarrollo de embriones, quedó seleccionado en el marco de la convocatoria de la FAPESP con el Confap, en Brasil, y con la Academy of Medical Sciences, la British Academy, la Royal Academy of Engineering y la Royal Society, en el Reino Unido.

Acuerdos multilaterales

Los acuerdos de la FAPESP con la UKRI, reforzados por el British Council y el Newton Fund, expandieron las posibilidades de colaboración en investigación científica y terminaron atrayendo también la atención de las universidades británicas. Entre los años 2009 y 2019, la cantidad de universidades con las cuales la FAPESP mantiene acuerdos de cooperación trepó de una a 26. 

Pedro Henrique Cury Camargo, del Instituto de Química de la USP, y Edman Tsang, de la Universidad de Oxford, por ejemplo, investigan nanopartículas metálicas plasmónicas (NPs) soportadas en semiconductores y sus aplicaciones en fotocatálisis, especialmente en la generación de hidrógeno por rotura de moléculas de agua. Esta colaboración combina la capacidad de Cury Camargo para sintetizar nanopartículas metálicas con formas y tamaños controlados con la de Tsang, de catálisis y caracterización. La cooperación entre estos dos científicos se puso en marcha en octubre de 2017 y concluirá a finales de 2019.

Además de la cooperación bilateral, investigadores británicos y brasileños también participan en proyectos colaborativos que articulan esfuerzos multilaterales de investigación en el marco del programa São Paulo Researchers in International Collaboration (SPRINT), una especie de seed fund destinado a apoyar el intercambio de científicos. 

La propuesta de investigación de Gabriel Teixeira Landi, del Instituto de Física de la USP, y Mauro Paternostro, de la Queen's University Belfast, en Irlanda, por ejemplo, fue seleccionada en el marco de la Segunda Convocatoria SPRINT de 2017. Ambos científicos estudiarán la termodinámica cuántica de no equilibrio, mediante el abordaje del concepto de irreversibilidad. El objetivo de este trabajo consiste en elaborar teóricamente nuevas mediciones de producción de entropía y aplicarlas a problemas paradigmáticos. Además de universidades británicas, en el mismo pliego se seleccionaron proyectos colaborativos de científicos brasileños con pares de instituciones de Australia, España, Estados Unidos y Francia. 

Los Centros de Investigación en Ingeniería

Entre los acuerdos suscritos por la FAPESP con empresas británicas cobran relieve los que se firmaron con BG E&P Brasil Ltda., que posteriormente se convirtió en subsidiaria del grupo Shell, y con GlaxoSmithKlein (GSK). 

La colaboración con la empresa BG en ese entonces, firmada en 2013, redundó en la creación de un Centro de Investigación en Ingeniería (CPE) de la FAPESP –son centros concebidos para el desarrollo de investigaciones estratégicas, con financiación a largo plazo−: el Centro de Investigaciones para la Innovación en Gas (RCGI). Posteriormente, y en colaboración con Shell, se creó el Centro de Innovación en Nuevas Energías (CINE).

El RCGI tiene su sede en la Escuela Politécnica de la USP –institución seleccionada en el marco de un pliego conjunto emitido por BG/ Shell y la FAPESP–, y su misión consiste en investigar el uso sostenible del gas natural, el biogás y el hidrógeno, y la gestión, el transporte, el almacenamiento y el uso del CO2

Uno de los destacados de las investigaciones apunta hacia la resolución de uno de los obstáculos inherentes a la explotación de petróleo en la capa oceánica presal: la utilización de un sistema que separa por gravitación el dióxido de carbono (CO2) y el gas metano que se encuentran mezclados en los pozos de petróleo en cavernas construidas en la capa de sal, con una capacidad de almacenamiento de hasta 8 millones de toneladas de CO2 (más información sobre el proyecto en el siguiente enlace: agencia.fapesp.br/29234).  

El CINE, constituido en 2018, cuenta entre sus asociados con la Universidad de Campinas (Unicamp), la USP y el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen, por sus siglas en portugués). Este centro tiene la misión de desarrollar nuevos dispositivos de almacenamiento de energía con emisión cero de gases de efecto invernadero, que utilicen como combustible fuentes renovables, y nuevas rutas tecnológicas tendientes a convertir metano en productos químicos. 

La colaboración con GSK también se desplegó en la constitución de dos CPEs: el Centro de Excelencia de Investigación en Química Sostenible (CERSusChem) y el Centro de Excelencia para el Descubrimiento de Blancos Moleculares (CENTD).

El CERSusChem, con sede en la UFSCar, se orienta hacia la investigación de productos y procesos químicos sostenibles que puedan utilizarse en el descubrimiento y el desarrollo de nuevos medicamentos. En tanto, en el CENTD, con sede en el Instituto Butantan, se investigan blancos moleculares y vías de señalización implicadas en enfermedades de base inflamatoria.

 

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