Demostrada la relación entre dieta intrauterina hipoproteica y cáncer de próstata | AGÊNCIA FAPESP

Demostrada la relación entre dieta intrauterina hipoproteica y cáncer de próstata Experimentos con ratas indican que esa restricción durante la gestación induce un desequilibrio en los niveles de hormonas sexuales, lo cual parece favorecer el surgimiento de tumores en animales de edad avanzada (imagen: divulgación)

Demostrada la relación entre dieta intrauterina hipoproteica y cáncer de próstata

09 de agosto de 2018

Por Karina Toledo  |  Agência FAPESP – Los hijos de madres alimentadas con una dieta pobre en proteínas durante los períodos de gestación y de lactancia corren un riesgo considerablemente mayor de desarrollar cáncer de próstata cuando envejezcan.

Esto fue lo que se constató en el marco de un estudio realizado con ratas en el Instituto de Biociencias (IBB) de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en la localidad de Botucatu, en Brasil. Los resultados de esta investigación, que contó con el apoyo de la FAPESP, se dieron a conocer en el periódico científico The Journals of Gerontology.

“Ya habíamos observado en un estudio anterior que la exposición intrauterina a la dieta hipoproteica perjudica el desarrollo de la próstata. Y ahora hemos comprobado que este efecto registrado luego del nacimiento aumenta la incidencia de enfermedades prostáticas cuando esos individuos envejecen”, dijo Luis Antonio Justulin Junior, docente del IBB-Unesp y coordinador del estudio.

El modelo empleado en el laboratorio de Justulin consiste en darles a las hembras preñadas alimento con tan sólo un 6% de proteínas. El alimento que normalmente se les da a las ratas de laboratorio posee entre un 17% y un 23% de estos nutrientes.

“Datos que constan en la literatura indican que el porcentaje mínimo necesario para que la rata lleve la gestación sin problemas es del 12%”, comentó Justulin.

Las hembras preñadas incluidas en la investigación quedaron divididas en tres grupos. Al de control se le suministró el alimento estándar, con al menos un 17% de proteínas, durante toda la gestación y hasta 21 días después del nacimiento de las crías, que es el período de lactancia. A partir del destete, las crías también fueron alimentadas con la dieta estándar. En la evaluación efectuada cuando la prole cumplió 540 días de vida, momento en el cual ya se considera que son animales viejos, los científicos no observaron ningún caso de tumor prostático.

Al segundo grupo de hembras se le suministró alimento con un 6% de proteínas únicamente durante la gestación. Tras el nacimiento, se pasó a alimentarlas con la dieta estándar, al igual que a las crías luego del destete. En la evaluación efectuada a los 540 días, el 33% de los descendientes machos había desarrollado cáncer de próstata. En el grupo tres, expuesto a la dieta hipoproteica durante todo el período de gestación y también durante la lactancia, el índice de descendientes afectados por tumores en la próstata fue del 50%.

“Realizamos análisis histopatológicos en las glándulas de esos animales, y hallamos en todos los grupos alteraciones preneoplásicas que pueden interferir en la función glandular, tales como hiperplasia, atrofia epitelial y neoplasia interepitelial, esta última con potencial para transformarse en carcinoma, según datos presentes en la literatura científica. Pero únicamente en los animales expuestos a la dieta hipoproteica durante la vida intrauterina observamos el desarrollo del cáncer propiamente dicho”, comentó el investigador.

Desequilibrio hormonal

En el trabajo anterior, publicado en 2017 en la revista General and Comparative Endocrinology, el grupo del IBB-Unesp detalló algunos de los perjuicios que induce en la prole la dieta hipoproteica. 

Análisis realizados al décimo y al vigesimoprimer día después del nacimiento demostraron que en las crías de madres sometidas a la restricción proteica la próstata crece menos y exhibe células epiteliales menos diferenciadas, características que muestran un atraso en el desarrollo. La glándula también exhibe perjuicios funcionales, pues produce una cantidad menor de secreción y cuenta con menos espacio para almacenarla.

Cabe recordar que la función de la próstata consiste en producir el fluido que protege y nutre a los espermatozoides en el semen, volviéndolo más líquido.

“En general estos animales exhiben bajo peso al nacer, órganos menos desarrollados y alteraciones en los niveles hormonales. Pero aproximadamente al vigesimoprimer día de vida empezamos a observar un crecimiento acelerado a los efectos de intentar compensar el déficit”, comentó Justulin.

En el trabajo más reciente, los investigadores extrajeron sangre de crías machos 21 días después y 540 días después del nacimiento. Y observaron que en comparación con el grupo de control existía un desequilibrio en la relación entre los niveles de hormonas femeninas y masculinas.

Mientras que el macho de control exhibía 15 picogramos (pg) de estrógenos al día 21, el macho sometido a la restricción proteica durante la gestación y la lactancia presentaba 20 pg. En tanto, al día 540, la diferencia fue aún mayor: 14 pg en el de control frente a 35 pg en el restringido.

Asimismo, al día 540, el aumento de las hormonas femeninas aparecía asociado a una merma de la testosterona, la principal hormona masculina. Mientras que el grupo de control poseía 5 nanogramos (ng), el grupo restringido tenía tan sólo 0,8 ng.

De acuerdo con Justulin, al día 21 no se observó una disminución de la testosterona en el grupo restringido, pues era precisamente la etapa en la cual los animales pasaban por el pico de crecimiento acelerado.

“Nuestros trabajos anteriores demostraron que las crías sometidas a la restricción proteica intrauterina nacen pequeñas, pero cuando se convierten en adultos jóvenes no exhiben diferencias con relación a los ejemplares del grupo de control, tanto en lo que hace al tamaño como en lo referente al volumen de la próstata y a los niveles hormonales. Ahora estamos detectando que cuando los animales envejecen, las diferencias vuelven a aparecer. Es como si el envejecimiento funcionase como un segundo ataque al organismo, considerando que el primero fue la dieta hipoproteica durante la fase inicial de desarrollo”, dijo el investigador.

La hipótesis que los investigadores intentan ahora comprobar indica que la exposición de esos animales de edad avanzada a los niveles hormonales alterados favorece la carcinogénesis, es decir, el desarrollo tumoral.

“Observamos eso en la próstata, pero existen otros estudios que muestran una correlación entre el bajo peso al momento del nacimiento, inducido por la restricción nutricional intrauterina, y ciertas alteraciones en los niveles de insulina, una mayor incidencia del síndrome metabólico y enfermedades cardíacas”, comentó Justulin.

Actualmente, el grupo del IBB-Unesp investiga las vías de síntesis de las hormonas sexuales con el objetivo de entender de qué manera la dieta hipoproteica altera el equilibrio entre estrógenos y testosterona. Otro objetivo consiste en demostrar el mecanismo a través del cual este desequilibrio hormonal favorece el desarrollo del cáncer de próstata.

Resultados preliminares de la investigación indican que al día 21 posnatal los animales con restricción exhiben un conjunto de ARNs mensajeros y microARNs desregulados. 

 “Hallamos varios ARN mensajeros y microARNs que se encontraban desregulados tanto en los animales de 21 días como en los de 540 días que desarrollan cáncer. Resulta interesante que algunas en estas moléculas también se encuentran alteradas en pacientes humanos con tumores de próstata, según observamos en bancos públicos de datos genómicos con la ayuda de herramientas de bioinformática”, comentó el investigador.

Puede leerse el artículo intitulado Maternal Low-Protein Diet Impairs Prostate Growth in Young Rat Offspring and Induces Prostate Carcinogenesis With Aging, de Sergio A. A. Santos, Ana C. Camargo, et. al., en el siguiente enlace: academic.oup.com/biomedgerontology/advance-article-abstract/doi/10.1093/gerona/gly118/4995716?redirectedFrom=fulltext

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